
Espejos
por
Maria Assumpta García Renau
1
LA PALABRA
La palabra, el poema
es un espejo lacrado
donde, si el Silencio rima,
el caos se transfigura en Cosmos.
2
NEGRA NOCHE
Miro, y sólo veo
Mi Negra, profunda Noche.
Mi inmensa Pupila me devora.
¿Cómo Me puedo ver
si no existe el espejo,
si en esta Noche Oscura
nadie me devuelve la mirada?
¡Tú! ¡Aléjate de Mi!
Ocúltate en la máscara mortal
del mundanal espejo
para que podamos vernos,
intensamente amarnos,
morir el uno por el otro
y retornar a Mi Noche
ya Luminosa por el amor infinito
Pues de Ella salí sola,
contigo
y vuelvo a Ella unida,
conmigo.
3
EL ESPEJO
El espejo no se ve,
lo que se ve no es el espejo,
lo que se ve en el espejo
es lo único que se ve.
¿Cómo sé que hay un espejo?
Porque el espejo está turbio
y no me deja ver bien
lo Invisible que está
delante y detrás del espejo
y sólo se ve por el espejo..
4
DE DESCARTES AL ERIÚGENA
Yo Soy.
“Sé” que soy
pero no sé “qué” soy.
Pero ¿cómo sé que Soy
si no soy un Que?
Por el espejo.
El ego, mis pensamientos,
mis dudas y temores,
mis sueños y naufragios
no son Yo.
Son imágenes en el espejo
por el que sé que YO SOY.
5
SILENCIO
Escucho el Silencio
- SILENCIO -
En medio de él percibo
un murmullo imperceptible y ensordecedor:
la harmoniosa Música
del Universo inmenso
¿Quién canta? ¿Qué canta?
Y cuando el canto acaba,
- SILENCIO. -
6
PAISAJE CHINO
Misterio
Nada
Niebla.
De la informal y fluctuante bruma
- ¿no será un espejismo? -
emerge un paisaje chino.
Montañas y valles,
páramos y bosques,
chozas y palacios,
mariposas y dragones,
reyes y vasallos,
guerras y fiestas,
fuegos y nieves,
opulencia y decadencia,
gloria y olvido,
vida y muerte.
Juego de espejos que,
bajo el inalcanzable Cielo,
flotan sobre el Abismo insondable
y se sumergen
en la caótica y fluctuante bruma.
Niebla.
Nada.
Misterio.
7
FLORES
Esplendorosas,
radiantes,
efímeras,
inútiles y gratuitas flores de la verde pradera
junto al saltarín y estrepitoso Noguera de Tort
en Pont de Boí.
Blancas, rojas, azules,
amarillas, violetas, malvas,
bellamente engalanadas para la Fiesta,
juglares de un Dios que los hombres silencian,
juglares de un Dios que es Silencio.
Juglares - Palabra, Sonido, Ser,
Belleza, Música del Silencio -,
espejos - símbolos del Misterio de la Vida -.
Hoy cantáis exultantes de júbilo,
mañana estaréis marchitas.
8
ESPEJISMOD DEL DESIERTO
Sin rumbo fijo ando
por el desierto de la dualidad.
Sofocantes, cegadores días,
heladas, tenebrosas noches,
segundo tras segundo,
minuto tras minuto,
hora tras hora,
día tras día,
semana tras semana,
mes tras mes,
año tras año,
lustro tras lustro,
vida tras vida,
siglo tras siglo,
era tras era:
arena, arena, arena,
arena bajo mis fatigados pies,
y en el horizonte, espejismos.
Pero en el Espacio del espejismo
donde se unen el Día y la Noche,
cuando el cielo es rojo y la arena azul,
aparece en el horizonte lejano
un oasis de aguas refrescantes,
verdes praderas y altas palmeras
en medio del cual emerge
un palacio de oro y piedras preciosas.
Volando en el aire se oyen
melodiosos cantos de alegría
acompañados de flautas y tambores,
liras, arpas y violines.
Y dentro, beben embriagador vino
y danzan alegremente
en giros vertiginosos.
Es la Fiesta nupcial del amor.
Y en la cerrada, íntima alcoba,
perfumada de rosas y sándalo,
su mirada se sumerge en la mía,
su voz susurra mi nombre
y dice palabras de amor.
Sus suaves y cálidas manos
acarician mi piel,
sus labios rozan los míos,
su cuerpo y el mío se abrazan...
Y desfallezco de gozo...
Cuando abro los ojos,
me encuentro extenuado, tirada en la pegajosa,
repulsiva arena del desierto.
Todo no fue más que un espejismo
con un amargo despertar.
Y, con caminar cansino, de nuevo
segundo tras segundo,
minuto tras minuto,
hora tras hora,
día tras día,
semana tras semana,
mes tras mes,
lustro tras lustro,
vida tras vida,
siglo tras siglo,
era tras era:
arena, arena, arena,
arena bajo mis fatigados pies
y, en el horizonte, espejismos.
Y en la inmensidad del desierto sin caminos
sólo me queda: o errar sin esperanzas,
en busca del oasis deseado
o detenerme y morir.
¿Continuaré persiguiendo espejismos ilusorios
con la remota esperanza de llegar en vida,
a un oasis real.
o este oasis es la muerte que me persigue a mí?
Detenerse y esperar la muerte.
Contemplar la arena,
percibir en el Silencio
el ritmo del ser.
Y desde allí
en la dimensión Otra,
el lejano espejismo me alcanza
y se vuelve Oasis verdadero.
Pero ¿cómo dejar de andar
segundo tras segundo,
minuto tras minuto,
hora tras hora,
día tras día,
semana tras semana,
mes tras mes,
año atrás año,
lustro tras lustro,
vida tras vida,
siglo tras siglo,
era tras era,
si de tanto pisotear
hemos transmutado todo oasis en desierto
y ¡son tan hermosos los espejismos lejanos!?
9
EL ARTE

El arte es un espejo
que, como espejismo en el desierto,
nos vislumbra el Oasis verdadero.
10
LA CÁRCEL DE CRISTAL
La imagen soy, encerrada
tras el cristal del espejo
en que te miras.
De tus ojos fijos en los míos quiero huir
y no puedo.
No soporto tu Luz tan brillante,
no resisto tu Negra Mirada.
¡Destruye el transparente,
inexistente cristal
en que te miras!
¡Rómpelo en mil pedazos!
Entonces yo seré tu Luz
y me veré reflejado
en los mil pedazos
del roto,
desparramado,
caleidoscópico espejo
que es el mundo.
11
AUSENCIA Y ANGUSTIA
¡Qué terrible es Tu Rostro vacío!
¿Dónde estás, Ausente?
Soy Tu espejo en el que Te miras angustiado,
soy Tu voz silenciosa.
Sé que soy yo
la palabra creadora del mundo nuevo
y, en mi interior, no encuentro más que Tu inmensa Nada.
¿Qué debo decir?
El mundo está ahora viejo y caduco;
percibo que se hunde en Tu Vacío
¿o es sólo un espejismo, un deseo, un sueño?
¿De verdad, te has cansado de tu horrible espejo
y deseas romperlo
o todavía deseas divertirte en él?
En el espejo veo monstruos y quimeras
que son Tu nada, Tu ausencia,
que no pronuncian Tu Nombre
pero vomitan un ruido horrendo.
¿Cómo crear música harmoniosa
en el tiempo disonante de Tu ausencia?
Soy Tu espejo en el que Te miras angustiado
y en mi interior sólo encuentro
el ruido taciturno, la angustia amenazadora,
de las negras fauces del dragón que me devora.
Sé que soy yo la que debo
componer la música del tiempo de Fiesta.
Pero en mi espejo interior
ya no encuentro harmonía
sólo el ruido monstruoso que me asedia.
¡Qué terrible es Tu Rostro ausente!
12
EL CIELO Y LA TIERRA. NOSTALGIA.
Las flores de mil colores de la verde pradera
que la Gran Madre Tierra abría cada primavera
eran el reflejo de las cien mil estrellas
danzando en los ciclos del Gran Padre Cielo.
¡Qué hermosa la especulación primordial,
cuando se creía en el ritmo eterno de los astros
y en que los acontecimientos del mundo
eran el reflejo de los designios divinos
escritos en los caminos del Cielo!
Nostalgia inmensa de aquel tiempo
en que el mito ¡tan bello! era lo real
y la Madre Tierra era el espejo que reflejaba
la voluntad altísima del Padre Cielo.
Más ahora,
a solas con nuestra libertad y nuestro poder que nos oprimen
las luces artificiales no dejan ver la Noche y sus estrellas
y las efímeras flores que crecen en la opaca tierra
se marchitan sin saber porque han sido rosas o violetas.
La Madre Tierra ya no es la esposa amada por el Cielo
y sus hijos lo son de la masturbación.
Los oropeles de esta viuda alegre de opereta
¿cuanto tiempo ocultarán que la herencia recibida,
la libertad y el poder, realmente pueden liberar?
¿cuanto tiempo ocultarán la soledad profunda
que es la revelación del Cielo altísimo
como el amado Esposo espiritual?
13
SÍMBOLOS
Imágenes del mundo
y de sus secretos
símbolos que hacen
de la opaca tierra
espejos transparentes
que revelan
que mi mundo interior
y el de fuera
son un mismo Misterio.
14
LUNA LLENA
Luna llena,
blanco espejo,
femenina
como yo,
tu que miras
como anhelan
nuestros secretos
de amor
Luna llena,
blanco espejo,
femenina
como yo,
me revelas
en silencio
el sentido
del dolor.
Luna llena,
blanco espejo,
femenina
como yo,
iluminas
en la noche
los sueños
del corazón.
Luna llena,
blanco espejo,
femenina
como yo,
transfiguras
en la vida
los símbolos
de mi visión.
Luna llena,
blanco espejo,
femenina
como yo.
15
PAISAJE FLUVIAL
Huyendo de un castillo
de hierro y de cemento
donde el Poder oprime, viola, manipula
y devora sin piedad,
la Mujer, al bosque silencioso se retira
y en este templo sagrado de verde penumbra,
de altísimas columnas,
de celestiales cánticos de pájaros e insectos,
de perfumadas flores que parecen
reflejos de cristales de colores,
de altos ventanales transfiguradores
de la cegadora luz del sol,
un río de aguas puras
se precipita en estrépito
hacia su Destino manso, calmo y silencioso
allá en el mar lejano
desconocido e inmenso.
En el silencio interior de este paisaje fluvial
la Mujer contempla, en apocalíptica visión, derrumbarse
con el estruendoso clamor de cataratas precipitándose,
el lúgubre castillo de acero y hormigón
donde antaño reinaba el Poder que oprimía al mundo.
Y cuando en el remanso
de claras aguas se mira,
entre los gigantescos árboles que se sumergen
en las profundidades del mágico espejo del agua,
la Mujer contempla el rostro
de su Identidad perdida.
16
EL CELOSO
¡Qué celoso eres, invisible Amado!
Solo a Ti he de amarte, tal como Tu eres.
y Tu no me amas a través de un hombre
para que de su rostro yo no me enamore,
y, siéndote infiel, me olvide de Ti.
Ya sé que no eres Tu,
¡pero ámame a través de una máscara de hombre
y no me hagas sufrir tal soledad!
Sé que, al estar ausente,
Te haces más presente en mi alma, y que,
en mi soledad anhelante, Tu te sientes más amado.
Pero invisible Amado, ¿qué he hecho yo
para que me ames tanto?
17
ÉL
A Él,
le busqué en mil rostros varoniles.
Me enamoré
de sus ojos negros o azules,
de su simpatía o de su seriedad,
de su señorío o de su sencillez,
de su hermosa voz o de su silencio reflexivo.
Soñé que me amaba
que me hacía feliz como un príncipe de cuentos de hadas.
Imaginé que el mío era un amor contra el mundo,
que él era Romeo o Tristán
y moríamos el uno por el otro.
Pero ninguno me escogió para su amada;
uno a uno tuve que olvidarlos,
substituirlo por otro
siempre buscándole a Él.
Y al final aprendí
que los mil rostros varoniles
eran mil espejos
que reflejaban el Rostro Único de Él.
Y el silencio de todas las máscaras
me dejó oír la voz del Silencio.
Muchas veces he estado enamorada,
al final sé realmente de Quien.
18
DIES IRAE
Divino es el fuego que brilla
en la noche del solsticio de verano,
cuando, sin piedad, aniquila
la máscara que oculta al Hombre verdadero.
Divino es el fuego del infierno
que consume nuestros ídolos e ilusiones
y, protector, nos rodea
exterminando toda profanación de nuestra pureza.
Ha llegado el Día de la Ira divina
el gran día del Juicio Final esperado
en que el fuego aniquila
estos muros de cristal que me aprisionan.
Fuego purificador ¡bienvenido seas!
¡devora, jubiloso, este mundo engañoso que dicen verdadero
y que tus resplandecientes llamas alumbren
el Origen vislumbrado por el arte y la palabra del poeta!
19
DISTANCIA
Mirando como la Historia
nos aleja del Origen,
lo Sagrado se nos muestra
como la Patria ausente,
y, en nuestra añoranza
de los dioses que se fueron,
presentimos a nuestra espalda
la presencia del que viene.
Más no podemos girarnos
- el futuro es invisible -
y así el Amado permanece
como una voz silenciosa,
un nombre desconocido
y una atracción sin rostro
que amamos porque la vemos
como la Patria del Origen.
reflejada en el espejo
La Historia es la distancia
que nos separa del Amado
y la Patria del Origen es el espejo
que refleja lo que está a nuestra espalda.
Y cuando más distantes
creemos estar del Origen
más cerca, en realidad, estamos
de reposar en sus brazos.
20
IDOLATRÍA
Al fin, Amado, creí atraparte:
te besé y te retuve en mis brazos.
Pero me aparté de aquel cuerpo, asqueada,
pues sólo era un cadáver pestilente
corroído de gusanos hambrientos.
Ahora, Ausencia, bendigo tu presencia
pues, al final, he experimentado
que todo lo que se captura
es sólo un cadáver repelente
que se ríe de nuestra locura.
21
AL AMADO AUSENTE
Amado Ausente ¿dónde estás?
Mis llantos y mis gritos rasgan el Cielo
pero nadie responde a mis llamadas.
Te busco por mil caminos
y no te encuentro.
Agotada, desespero,
me rindo extenuada
y abandono la búsqueda.
Sólo entonces
al escuchar la voz del Silencio
descubro en mi al Ausente.
Ahora, Amado, vivencio tu presencia
y sé
que nunca has estado ausente,
que siempre has estado aquí,
presente en tu Ausencia;
que mis gritos,
mis clamores
y mis lamentos
me impedían oír tu voz,
suavemente callada.
Tu reposabas en el fondo de mí misma
y de todas las cosas
y, al buscarte en lejanos horizontes,
yo misma me ocultaba de tu Rostro.
Y Tu, silencioso,
quizá con la pícara inocencia de un niño,
jugabas al escondite
esperando que yo descubriera
¿a quien?
¿a Ti? ¿a mí?
Al más Yo que yo misma.
22
EL DESCONOCIDO
No he de saber el nombre de mi amado Lohengrin
ni que su origen está en Monsalvat.
Y, en la oscuridad, he de abrazar a Eros
quien, visible, se oculta en un rostro monstruoso
al que es imposible anhelar.
He de amar al siempre Desconocido,
al inasible que vuela en libertad;
lo que alcanzo son siempre sus vestidos:
Él, desnudo, está siempre más allá.
Pero cuando más se aleja en el espejo,
más profundamente penetra en mi interior
donde la visión se invierte.
23
EL PAIS DE MIS ESPEJOS
Veo una pradera azul
cubierta de astros de colores
y, debajo, un cielo verde
sembrado de flores danzantes
al son de una castañuela
que en el vacío resuena.
Veo torres incorpóreas
y, entre vientos de piedra,
un sol de negro azabache
que, con sus sombras radiantes
deslumbra el repleto abismo
de muros incorpóreos.
Veo serpientes voladoras
y pájaros que van nadando
en los tornadizos espejos
que son las murallas de nubes
del palacio iluminado
de mi alma ensoñadora.
Y, cuando cierro los ojos,
en los cubiertos espejos
observo el invertido mundo
que deslumbrante me rodea
y, maravillada, contemplo
cual es mi País de Origen.
24
EROS Y THANATOS
Mi Amado – pregonan - ha muerto,
ya no está en este mundo:
sólo queda en la calle
un silencio ruidoso.
Debo ir a su encuentro
más allá del espejo
y atravesar el cristal
invisible y helado
que me separa del Amado.
Sólo más allá de los límites
del espacio y del tiempo
puedo unirme al Único
que puede saciar
mis anhelos infinitos
y, en la Resurrección,
vivir el amor eterno.
25
VIERNES SANTO
Dios ha muerto,
el espejo se ha roto,
el velo se ha rasgado.
Ahora ya nada
me separa de mi Amado
¡Dios ha resucitado!
(Mas Blanc, Semana Santa de 1988)
26
SÁBADO SANTO EN EL MAS BLANC
Mirada velada por las lágrimas,
la lluvia cae en la tarde calmada
del Sábado Santo de la Ausencia y el Silencio.
La pradera reverdece, los frutales florecen,
y, detrás, la silueta difusa
de montañas blancas de pura inocencia.
El llanto del Cielo fecunda la Tierra
donde yace la fría y oscura muerte.
La Ausencia es el interludio callado
de una vida que se fue, perecedera,
y la vuelta presentida del Amado.
(Mas Blanc, Semana Santa de 1988).
27
SOLEDAD
Soledad, sacra compañera,
imagen profunda de mi inmensidad,
fiel e inseparable amiga, ¡yo te bendigo!
pues, contigo, encuentro mi Destino
que, desde mi infancia, tanto anhelé.
Soledad ¿por qué de ti huía
si nadie me ha amado tanto como tu?
Errando en busca de otras compañías
me perdí, sin saber adonde iba
mientras, inevitablemente me acercaba a ti.
Soledad, ahora te encuentro
y, contigo, el universo entero vuelve a mí.
Escucho en mi interior la llamada silenciosa
y, sin miedo ni nostalgia, miro la muerte
en la que, plenamente, penetraré en Ti.
(Mas Blanc, Semana Santa de 1988)
28
MIRANDO EN EL ESPEJO
Cuando yo, mujer,
me miro en el espejo
que revela mi verdad
veo un Rostro de hombre
y siento que Él es el real,
El que me mira,
y que mis ojos son el espejo
en el que se mira.
29
MIS OJOS
Mis ojos son el espejo
en el que Tu te reflejas
Por ellos veo el mundo
como Tu forma amada.
Y, aunque muchas veces
aparezcas deforme y monstruoso
reconozco que te escondes,
tras esta máscara, esplendoroso.
¿Cuándo, Amado,
serás puro y transparente
como un espejo ante el espejo de mis ojos?
¿Cuándo, Amado,
mis ojos y los tuyos
serán la única mirada amorosa?
30
DOS ESPEJOS
Amor:
Abismo entre dos espejos
que el mutuo abismo reflejan.
Mirada que, en la mirada,
se devuelve la mirada.
Espejo que se refleja
en el espejo reflejado.
Amada que, del Amado
es el espejo y la imagen.
31
DESPEDIDA
Ahora ha llegado la hora
de decirte ¡adiós!, espejo,
para que tu, símbolo ambivalente
no te vuelvas maléfico.
Ahora ha llegado la hora
de romperte, espejo de mis ojos,
para que el Ojo que emite la Luz
sea la propia luz contemplada.
Ahora debo, en la luminosa oscuridad, vivenciar
la Identidad del Vidente con lo Visto
como dos espejos, cara a cara.
Ahora la plenitud ha sido alcanzada
y Mi Negra Pupila se contempla, maravillada,
como Lo que no se había visto antes del espejo.
32
PUNTO CERO
El espejo de mis ojos contempla
el pulido,
negro,
invisible espejo de los tuyos
y me sumerjo
en el profundo,
inalcanzable,
inconcebible abismo sin fondo
donde nos encontramos
en el abrazo único
del punto cero.
33
LA SANGRE DEL GUERRERO
Lentamente,
la blanca nieve cubría
la roja, brillante sangre,
del derrotado guerrero.
Todo quedó en silencio.
Repentinamente,
al llegar la primavera,
rojas, encendidas amapolas,
cubrieron la verde pradera.
Resonó la sinfonía del Universo.
34
TU NOMBRE
Tu nombre, Amado,
es Harmonía,
música de las esferas,
Polifonía,
símbolo sagrado,
Teofanía.
Tu nombre, Amado,
es el espejo en que te miras.
35
ESPEJO NEGRO
Espejo negro,
divina Pupila,
el mundo que miras
- el mundo que creas -
es tu reflejo oscuro,
sin-fondo, infinito.
Y el insondable
misterio del mundo
es Tu propia,
misteriosa,
Negra Pupila.
36
MIL ESPEJOS
Mil espejos son el mundo,
mil noches y Una Noche
que, como luz cambiante
reflejan mi Luz divina.
Mil aspectos de mi forma,
mil facetas de un diamante,
mil estrellas que iluminan
la inmensa Noche
de mi Pupila.
María Assumpta











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